Murieron Emperadores, Murieron Santos, Murieron Indignos, pobres, ricos y también murió Cristo. La Tierra nos ha visto pasar a todos pero algún día también le tocará, sin embargo cuando la Tierra muera, ¿quién la estará viendo pasar? - Pedro Amorós -

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El Código Secreto de la Biblia

         Desde tiempos de la Segunda Guerra Mundial, un Rabino llamado Michael Weissmandel se percató de que algo raro había oculto en La Torá, también conocido como el Pentateuco o "Los Libros de Moises". De una manera asombrosa, el rabino estableción una pauta de codificación con todas las letras en hebreo que componían el Génesis ( 1º de los libros).
         Se dió cuenta de que la palabra TORA si se descomponía en letras y se contaba 50 saltos entre una y otra, aparecía perfectamente ordenada y clara en los textos.
         Desde aquel entonces, han sido muchos los estudiosos del Famoso Código Secreto de la Biblia, sobre todo, cuando el periodista Michael Drosnin publicó un libro que en poco tiempo se convirtió en un Best Seller mudial. En dicho libro, se habla de un código oculto que profetiza hechos y relaciona a personajes. También dice que ahí, estamos todos y ... parece que es verdad. 

El Código Secreto de la Biblia

 


¿Es cierto que en la Torá ( Pentateuco )  existe un código oculto que contiene hechos proféticos relacionados con muchas de las personas que hoy habitan nuestro planeta?

 


Por : Pedro Amorós

 


El Comienzo

 

El Codigo de la Biblia - www.pedroamoros.com -           Quizá para comenzar con estas breves reflexiones acerca del enigmático código que presumiblemente se encuentra oculto en la Biblia, tendríamos que remontarnos a tiempos en los que los apóstoles dilucidaban como expresar y transmitir las enseñanzas e incluso textos que probablemente hubieran existido ya en aquel entonces y que éstos conocían. 

           En el interior y entre las páginas del Antiguo Testamento para los cristianos o bien el Tanaj para los judíos, se gestaba una semilla que con el paso del tiempo comenzó a germinar de manera curiosa. Parece ser que los “hacedores” de tales obras, ocultaron –según algunos estudiosos- un código cifrado y encriptado, que tendría que esperar a la invención de las computadoras para poder ser comprendido y observado.

           Podríamos decir sin temor a equivocarnos que fue en tiempos de la Segunda Gerrra Mundial cuando un rabino llamado Michael Weissmandel mientras estudiaba la versión original –en hebreo- de La Torá, también conocida como el Pentateuco o “Los Libros de Moisés” y que se considera  como la ley de la religión judía, encontró algo muy curioso.

 

 


El Funcionamiento del Código

 

            La Torá está compuesta de cinco libros sagrados: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y  Deuteronomio. Estos libros van narrando cronológicamente las vivencias y acontecimiento que el pueblo de Israel ha ido atravesando durante la historia.

            Pues bien, este rabino, comenzó a buscar ciertas letras en ellos, comenzando por el Génesis. Poco a poco se percató de que algunas de las letras que a su vez conformaban palabras, aparecían equidistantes entre sí y además de una forma correlativa. 

            Para ello eliminó los espacios en blanco y los signos de puntuación, obteniendo una cadena larguísima de letras. Luego con estas realizaba “matrices” o tablas en los que a modo de cuadros era más sencillo ver los saltos entre letra y letra.

 

Veamos un ejemplo: la palabra  “mesa” :

 

“estoesunejeMplodecomosEdebenrepreSentarlasclAvesdelcodigoparaquesal”

 

Eliyahu Rips - www.pedroamoros.com            Aunque hemos forzado un poco la frase para que saliese el ejemplo, salta a primera vista que la distancia entre las letras que conforman la palabra “mesa” es la misma. En nuestro ejemplo son once letras entre una y otra.
          
           Cuanto mayor es la distancia entre las letras y más difícil es que se produzca azar y por tanto y según las deducciones que veremos, más acertada puede ser la coincidencia.

           Así encontró en el libro del Génesis comenzando desde la primera letra hebrea tav hasta la siguiente letra hebrea vav y luego resh y por último hei, la palabra Torá, por supuesto en hebreo. Y se dice que escogió un salto de 50 caractéres puesto que fueron los días que transcurrieron entre que el pueblo judío saliera de Egipto y Yahvé entregase la Torá a Moisés. 

          Tras este fortuito pero curioso hecho, Weissmandel siguió buscando en el siguiente libro de la Torá, el Éxodo y volvió a suceder esa curiosa coincidencia. Saltando de 50 en 50 letras, desde la primera, apareció de nuevo la palabra Torá en hebreo.

           Sin embargo y a pesar de lo interesante que resultaba el hecho, no sería hasta mediados de los años ochenta, cuando un profesor de matemáticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén llamado Eliyahu Rips comenzó a interesarse de una manera especial por esas combinaciones que el antiguo Rabino Michael, descubrió. Y de ese modo junto con el Doctor en Física, Doron Witzum y el programador informático Yoav Rosenberg, establecieron un método de trabajo de análisis de los libros que comprendían  La Torá.

 

 


Un programa Informático que decodifica La Torá

 

           El resultado fue la elaboración de un programa informático que actuaba de rastreador de los caracteres que componían los libros, aplicando una fórmula que era la adaptada del rabino Michael Weissmandel.  Al sistema lo bautizaron como ELS o Equisdistant Letter Sequences (Secuencias de Letras Equidistantes) e indudablemente ofrecía una potencia infinita en comparación con el examen minucioso y manual que el rabino descifró en un principio.

          Tras poner a prueba el maravillo programa que interpretaba el código, sorprendentemente en el Génesis hallaron cifrados y ocultos los nombre de los 32 rabinos hebreos, asociados cada uno a su fecha de nacimiento y fecha de fallecimiento. El término “asociado” tiene una doble comprensión, luego veremos de qué se trata.

          Según todos los estudios matemáticos que este grupo de eruditos realizaron, para que se produjese un hecho como este, las probabilidades serías de “una entre 10 millones”, evidentemente no se trata de una casualidad o del simple azar. Para falsar la hipótesis y de algún modo establecer una comparación empírica, cogieron el libro “Guerra y Paz”  - Tolstoy –  pues tenía más o menos la misma cantidad de letras que el Génesis, y las conclusiones es que no hallaron nada fuera de lo normal en dichos análisis de “Guerra y Paz”.

 

Michael Drosnin , autor del Código Secreto de la Biblia. - www.pedroamoros.com -          Sin embargo a finales de los noventa -1997- se publicó en Estados Unidos, un “fantástico” libro que recogía puntualmente las vivencias de un periodista y escritor neoyorquino que establecía las relaciones encontradas por los antiguos analistas de ese código misterioso en la Torá. Su título fue “El Código Secreto de la Biblia” , que se convirtió en un gran Best Seller mundial y que –según mi opinión- abriría la saga de todos los “códigos” secretos relacionados con el misterio de la iglesia y el cristianismo.

          Drosnin  encontró algo muy curioso que le sirvió para crear un enorme revuelo en el mundo de las matemáticas y a la vez de las religiones, ya que parece ser que descubrió en el Deuteronomio – el 5º Libro de la Tora- el nombre del primer ministero israelí Itzhak Rabín y posteriormente y manteniendo esta búsqueda, le impresionó que cuando relacionaba a Itzhak Rabín con la expresión “Asesino que asesinará” pues lo cruzaba por medio.  Pese a que Drosnin alertó al primer ministro por carta, el hecho se produjo y Rabín fue asesinado el 4 de noviembre de 1995.

          Desde entonces el código secreto ha estado en entredicho, para algunos una realidad, para otros un total engaño e incluso otros quieren demostrar que buscando datos y nombres en cualquier texto, también pueden ser encontrados.

 

 


Mis Coincidencias muy curiosas

 

           Sea o no, el caso es que es de lo más interesante ver como tu nombre aparece en el programa que decodifica el Código Secreto de la Biblia y cruzandolo, aparecen cosas, nombres de personas, hechos y sucesos que tienen que ver con tu vida. Pese a ser bastante crítico con esto, he de reconocer que sí, me impresionó la acumulación de coincidencias de las cuales paso a relatarles algunas de ellas que son pesonales.

           Pero antes les contaré que hace algún tiempo tras leer el libro Michael Drosnin comenté con un amigo y colega que había conseguido el programa que decodificaba la Torá y que en el código de la Biblia había encontrado una serie de coincidencias interesantes que tenían que ver con mi persona y con algunas de mis facetas. Dado que éste es muy religioso me creyó asombrado –supuestamente-. Pero años después tras hablar con él, me mostró su enfado y descrédito diciéndome que era mentira, que lo que yo le había dicho no aparecía en el Código Secreto de la Biblia. 

           Sencillamente me callé, quizá por respeto, aunque ahora pienso que debería haberle dicho que: O era un Ignorante, o no sabía utilizar dicho programa, porque estar está, otra cosa es que sea o no cierto lo que Drosnin afirma, cosa de la que yo ni entro, ni salgo.

           Así pues dedico las siguientes líneas a mi Ignorante e irrespetuoso amigo que haciendo alarde de sabiduría me descubrió realmente  quien era y cómo pensaba.

Nota.- Los ejemplos y muestras que a continuación voy a exponer, han sido obtenidos con el programa del Código de la Biblia que ofreció la revista Más Allá, y que puede descargarse gratuitamente desde esta web PINCHANDO AQUÍ.

 

 

          Como ustedes saben mi nombre es Pedro Amorós, y tras efectuar algunas búsquedas en el código, situé mi apellido para ver con qué podría relacionarse y comprobar si realmente tenía o no un cierto sentido con algo que conocía bien, mi vida y mi entorno.

           El primero de los libros que utilicé fue el Génesis obteniendo 160 resultados coincidentes de  AMOROS con letras equidistantes entre sí y en sentido único. Así disminuía las probabilidades de azar.

           De igual forma he seleccionado las relaciones que aparecen cruzadas y cercanas a mi apellido con el fin de que realmente pudiera mostrar una fiabilidad alta.

 


Caso nº 1

           Yo fui fundador en 1995 junto con mis compañeros de la SEIP Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas, organización que he presidido desde entonces hasta ahora y con la que hemos pasado innumerables situaciones.

            El caso es que cuando relacioné: SEIP con AMOROS aparecían 5 coincidencias muy fiables:

 

 

Código de la Biblia - www.pedroamoros.com
 


Caso nº2

         Desde mi infancia me dedico a la investigación en el campo de la Psicofonía, campo que se estudia dentro de la Transcomunicación Instrumental que internacionalmente es conocido como: TCI o bien ITC ( Instrumental Transcommnunication ) y en concreto la psicofonía se conoce como EVP ( Entity Voice Phenomenon ).

        De igual modo, relacioné estos nombres con mi apellido, apareciendo también grandes coincidencias que por su cercanía y exactitud me dejaron bastante sorprendido.

 

 

Relación entre las palabras ITC y AMOROS, presente en el Génesis de La Torá. Imagen del programa decodificador en Hebreo del Código Secreto de la Biblia. Pedro Amorós.
 

Caso nº3

       Ya que soy –indiscutiblemente- hijo de mi madre, realicé una comprobación del nombre de mi madre con mi apellido. Mi Madre tiene varios nombres por condición en la época en la que fue bautizada, pero el verdadero nombre de mi madre es IRMA. 

       El resultado de la relación también aparece con una fiabilidad bastante alta.

 

 

Relación entre las palabras IRMA y AMOROS, presente en el Génesis de La Torá. Imagen del programa decodificador en Hebreo del Código Secreto de la Biblia. Pedro Amorós.
 

Caso nº4

           Mi hija se llama NARAYA, nombre muy poco común ya que además tanto mi esposa como yo, no nos basamos en nombre alguno para bautizarla con dicho nombre. Tiene un origen en sanscrito, pero el nombre original hubiese sido Narayani o Narayana.


          Cuando relacioné el su nombre con mi apellido, el resultado fue asombroso, pues la fiabilidad que arrojaba el programa era Muy Alta, la más alta de todas las que comprobé… Curioso.

 

 

Relación entre las palabras NARAYA y AMOROS, presente en el Génesis de La Torá. Imagen del programa decodificador en Hebreo del Código Secreto de la Biblia. Pedro Amorós.


Caso nº5

             Relacioné también el nombre de mi mujer que es BEATRIZ , sin embargo en lugar de poner su nombre entero, puse BEA que es como todos la conocen y como le llaman.
           También el resultado aparecía cruzado cerca de mi apellido, con una probabilidad alta.

 

 

Relación entre las palabras BEA y AMOROS, presente en el Génesis de La Torá. Imagen del programa decodificador en Hebreo del Código Secreto de la Biblia. Pedro Amorós.
 

 

Caso nº6

         De igual modo relacioné mi nombre PEDRO con mi apellido AMOROS, y el resultado igualmente fue de probabilidad muy alta.

 

 

Relación entre las palabras PEDRO y AMOROS, presente en el Génesis de La Torá. Imagen del programa decodificador en Hebreo del Código Secreto de la Biblia. Pedro Amorós.
 


Conclusiones

           No creo que sea mi apellido el único que esté en este sistema, así como tampoco creo que tenga yo la exclusividad de ciertas relaciones, por ello tras estas pruebas, y con el objetivo de minimizar el posible error o casualidad,  realicé las comprobaciones con otros apellidos diferentes, encontrando algunas similitudes interesantes que google me ayudó a comprender bastante bien.

          Con lo que he de apuntar que lo que este programa ofrece es anecdótico, curioso y algo extraño, pero la realidad es que está ahí. Pese a que hay muchas críticas hacia Michael Drosnin por haber publicado el libro en cuestión, hay aspectos que nunca han podido ser explicados, y el primero es el porqué aparecen cruzados,  o tan cercanos entre millones de letras, algunos argumentos muy personales o puntuales, con las personas en sí.

 

          Quizá la Torá fuera como hoy es el google  que lo tiene todo y de todos, o quizá no, y es que ¡cómo digo yo! Somos muchos en el planeta y todos hemos hecho de todo…

 

          Para concluir, a mi amigo el descreído, le diré que no todo es lo que parece, y que antes de hablar hay que comprobar, estudiar e investigar. Sólo así podremos llegar a una conclusión personal que por lo menos tenga algo de validez, incluso, aunque sea para uno mismo y de uso propio.

         Y a ustedes, como siempre me gusta decirles, ¡Saquen sus Propias Conclusiones! y no se dejen influir por nadie, esa es la verdadera libertad de pensamiento en todos los sentidos.